Joyería Narrativa

Hace unos días, me pidieron que diseñara un anillo para representar a una persona que falleció recientemente. Mi cliente quería una joya que le recordara el espíritu de su amiga y la ayudara a sobrellevar el dolor que está sintiendo en este momento. Qué honor y que responsabilidad para mí.

Elegimos esmeraldas (sus piedras de nacimiento) y un grabado de una pequeña libélula (su espíritu) dentro de la banda para lograrlo.

Esto me hizo pensar. ¿De qué se trata la joyería y por qué la usamos?

Mirando la historia de la joyería, para mí está claro que esta ha existido desde que existimos como especie. La idea de expresión a través de ella no es nada nuevo.

Los grupos precolombinos de Costa Rica utilizaban la metalurgia para crear piezas que se comercializaban y utilizaban como adornos corporales, objetos ceremoniales y ofrendas funerarias. Durante el período de transición se representaba a través de aves, ranas, sapos y otras figuras.

 

En la era prehistórica, lo hicimos con huesos, plumas y conchas. Posteriormente, las tribus lo utilizaron como signo de jerarquía. El líder luciría su pieza característica. Lo hizo destacar del resto y le dio estatus. 

Adelante en la línea de tiempo a la época medieval. La joyería se utilizaba como poder social. Es de este período que obtuvimos la categoría de piedras preciosas (diamante, esmeralda, rubí, zafiro). Todas entraron en esta categoría porque solo la realeza tenía el poder adquisitivo para adquirirlas. 

De izquierda a derecha: rubí, diamante, esmeralda y zafiro

Esta famosa categoría de piedras preciosas es relevante hasta el día de hoy. Afortunadamente, el mercado es más abierto en cuanto a la exploración de diferentes piedras de las tradicionales y nosotros, los joyeros, esporádicamente llegamos a jugar con piedras poco convencionales.

En el contexto actual, las razones para llevar joyas no han cambiado mucho después de siglos. Queremos expresar un estatus económico específico, o mostrar las subculturas a las que nos suscribimos que representan ciertas ideologías. Usamos la moda como un medio para encontrar o resaltar nuestra identidad, pero realmente la mayoría de nosotros queremos encontrar y crear significado.

Cuando miro mi círculo más cercano de amigos, he notado que la mayoría tienen piezas que siempre usan y otras piezas que van y vienen, dependiendo del estado de ánimo del día. A menudo, las piezas que se quedan son las que cuentan las mejores historias. Algunas personas se hacen tatuajes, otras usan joyas, todos al final son simbolismos.

Un diseño de un dije para un brazalete en el cual actualmente estoy trabajando. Tiene el nombre de mi hijo y en el centro tendrá una tanzanita ya que es su piedra de nacimiento del mes de diciembre.

 

Tal vez las joyas sean un recordatorio de dar vida o un recordatorio de alguien que se ha ido. A veces es un símbolo de felicidad o sexualidad, un talismán de protección y buena suerte, o incluso una declaración política.

Este collar fue el regalo de los ochenta años de mi abuela, ella amaba sus flores. Al año siguiente ella falleció, ahora yo lo tengo y en ningún momento me lo quito.

 

La realidad es que las joyas son lo que queramos que sean. No hay reglas. Mientras celebremos nuestra expresión, no nos podemos equivocar.

Este prendedor de conejo se lo hice a una buena amiga mía como en broma, descubrimos que las dos somos 'conejos' en el horóscopo chino y aunque no creemos en él, nos llama la atención tener eso en común.

 

Al diseñar, mi prioridad es asegurarme de que mis propios prejuicios sobre cómo podrían verse las cosas o hacia dónde debe ir el diseño, no interfieran con contar todas las historias que deben contarse. Aquí, al final, es donde encuentro los proyectos más desafiantes y divertidos. Así que por favor sigan trayénsolos...

 

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